Cada 20 de julio, Honduras celebra el Día del Cacique Lempira, una fecha dedicada a honrar la memoria de uno de los más grandes héroes nacionales, símbolo de resistencia y orgullo indígena.
Esta conmemoración también es conocida como el Día de la Identidad Nacional, resaltando la valentía del líder lenca que luchó contra la conquista española en el siglo XVI.
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Lempira, tradicionalmente recordado con ese nombre (aunque en documentos de la época también fue registrado como «Erandique» en la Probanza de Méritos de Rodrigo Ruíz).
Se estima que nació hacia 1499 en la región occidental de Honduras, en lo que hoy conocemos como el departamento de Lempira, una zona de fuerte presencia lenca.
Diversas fuentes históricas y reconstrucciones antropológicas lo describen como un hombre de complexión robusta, de estatura baja según los estándares europeos de la época (aproximadamente 1.56 metros), con espalda ancha, brazos fuertes, y un carácter bravo, persistente y profundamente comprometido con su tierra, su gente y sus leyes.
En todo el país, especialmente en los centros educativos, se realizan actividades culturales y cívicas para conmemorar esta fecha: desfiles, danzas folclóricas, dramatizaciones históricas, exposiciones y ferias gastronómicas que refuerzan el sentido de identidad nacional.


Niños y jóvenes participan vistiendo trajes típicos y representando episodios de la vida de Lempira.
Tras su muerte en combate alrededor de 1537, el dominio colonial español se consolidó en el occidente de Honduras, permitiendo la fundación de nuevos asentamientos como Gracias, en 1539.


Sin embargo, su legado quedó inmortalizado en la moneda nacional, que lleva su nombre: el lempira.
La figura de Lempira es hoy un emblema de resistencia, valentía y dignidad indígena, que continúa inspirando a nuevas generaciones a valorar y defender su identidad cultural.