Comayagua, Honduras. La histórica ciudad colonial de Comayagua se transforma en un vibrante escenario de fe, arte y cultura mientras se prepara para celebrar la Semana Santa 2025.
Entre aromas de palma fresca y colores intensos de serrín, la ciudad fusiona tradiciones centenarias con expresiones artísticas contemporáneas, consolidándose, una vez más, como la capital del turismo religioso en Honduras.
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Desde días antes del Domingo de Ramos, campesinos como Félix Medina, de 51 años, se instalan en los alrededores de la plaza central para elaborar con destreza los tradicionales ramos de palma de olivo.
“Aprendí de mi mamá y los vecinos… es una tradición desde los tiempos de los ancianos pasados”,
dice mientras teje cruces y lazos con la planta seca, ajeno al bullicio que poco a poco llena la ciudad.
A la par, los trabajadores municipales visten la plaza con telas moradas, símbolo de penitencia y recogimiento, mientras la Catedral de la Inmaculada Concepción se alza como testigo silencioso del inicio de una de las celebraciones más sentidas por el pueblo hondureño.


Una ciudad alfombrada de fe
Desde el Domingo de Ramos hasta el Viernes Santo, el casco histórico de Comayagua se cubre con alfombras multicolores de serrín, decorando las calles por donde desfilan las solemnes procesiones.
Esta tradición, que año con año atrae a cientos de visitantes nacionales e internacionales, se enriquece ahora con nuevas propuestas lideradas por jóvenes artistas locales.


Grafiti sobre serrín: arte urbano en clave espiritual
En la Casa de la Cultura, un grupo de jóvenes, liderados por el artista urbano Jaime René Fernández, conocido como Ney, presenta una propuesta audaz: alfombras grafiteadas, donde el tradicional serrín cobra una estética moderna mediante aerosoles y técnicas del arte callejero.
Su obra, titulada “Volar”, retrata a una niña indígena lenca de espaldas que camina hacia el campanario de la catedral, acompañada de mariposas moradas, un guiño a la biodiversidad hondureña.
“El mensaje es volar, invitar a las personas a soñar, a crear, a hacer más arte”,
explica Ney, quien perfeccionó su técnica tras estudiar con el pintor español Benin.


Una Semana Santa viva, con rostro joven y alma ancestral
La directora cultural de Comayagua, Cecilia Figueroa, subraya que la ciudad está lista para recibir a los turistas, “este año 2025 celebramos nuevamente la conversión personal y pastoral. Aquí es donde más se vive la fe”.
Así, entre el color del serrín, los grafitis urbanos y los ramos tejidos a mano, Comayagua da la bienvenida a una Semana Santa que reúne lo antiguo con lo nuevo, lo sagrado con lo creativo, y donde la espiritualidad se viste de arte popular, con el alma de todo un pueblo.