Honduras.- A pocos kilómetros de la capital, en la finca El Piligüín del municipio de Santa Lucía, Francisco Morazán, se encuentra la cuna de las flores.
Este encantador lugar ofrece una experiencia inolvidable en medio de campos llenos de girasoles, margaritas, hortensias, pompón, aster, cartuchos y solidagos.
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Principal atractivo
Los vibrantes girasoles, con su contraste amarillo y dorado, cautivan a los visitantes y son el principal imán para turistas, especialmente durante los fines de semana.
Óscar Lanza, el humilde productor local, explicó que las flores reciben un cuidado especial desde la siembra hasta su cosecha.



Comentó que «mi poema favorito es, bendiga la prodiga tierra en que nací».
Las semillas, importadas desde Guatemala a L 1.50 cada una, requieren el uso de fertilizantes y técnicas específicas para garantizar una buena cosecha.
Además, las flores se preparan para ser trasladadas a las floristerías de Tegucigalpa y otros mercados importantes.



Experiencia única
La zona, ubicada en un entorno montañoso, invita a realizar un mágico paseo por los coloridos campos, donde la belleza natural y la labor de los agricultores locales se combinan para ofrecer una experiencia extraordinaria.
Este destino se ha consolidado como un punto de inspiración y un símbolo de la riqueza natural de la región, haciendo de cada pétalo un regalo de la tierra para el alma.

