San Pedro Sula, Honduras.- Alba Luz Madrid Pineda, una joven de 19 años originaria de Cofradía, Cortés, ha encontrado en el skateboarding una pasión que no solo le ha permitido destacar en competencias, sino que también le ayudó a superar momentos difíciles en su vida.
El 31 de enero y 1 de febrero de 2025, Alba participó en el ElectoFest 2025, un evento deportivo realizado en el campus de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula (UNAH-VS), donde obtuvo el primer lugar en la categoría de novatos en skateboarding.
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El skateboarding
Actualmente, Alba estudia en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM) y trabaja como docente en la escuela bilingüe San Jerónimo Bilingual School.
Sin embargo, el skateboarding se ha convertido en una parte esencial de su vida.
«Es un deporte que requiere mucho esfuerzo, tanto mental como físico. A veces uno se estanca, pero hay que seguir adelante. Termino cansada, pero feliz de lograr un triunfo», expresó Alba tras su victoria.
Además, destacó la importancia de que más mujeres se animen a practicar deportes como el skateboarding y BMX, disciplinas que suelen ser dominadas por hombres.
«Fui la única mujer en la competencia y me siento orgullosa, pero me gustaría ver más mujeres participando. Quiero motivarlas a salir, a intentarlo y a no rendirse. Es un deporte desafiante, pero muy divertido y social», comentó.


Del encierro a la libertad sobre ruedas
Alba comenzó a practicar skateboarding a los 16 años, un momento en el que atravesaba una etapa difícil.
«Estaba muy triste, pasaba encerrada en mi cuarto, hasta que una noche decidí salir. Vi a mis amigos practicando y me animé a intentarlo. Al principio fracasé, me caí muchas veces, pero seguí intentándolo hasta que logré hacer los trucos», relató.
Desde entonces, el skateboarding se convirtió en su escape y su motivación para seguir adelante.
«Este deporte me hizo sentir viva otra vez. Escuchar el sonido de las llantas al deslizarse es increíble. Para mí, patinar es como volar sin alas, volar con ruedas», concluyó Alba con una sonrisa.
Su historia es un ejemplo de cómo el deporte puede transformar vidas, brindando no solo diversión y adrenalina, sino también un propósito y una nueva perspectiva de la vida.