Honduras.- El crecimiento económico proyectado por la presidenta Xiomara Castro para 2025, de entre 3.5 % y 4.5 %, refleja una perspectiva positiva, pero enfrenta retos significativos.
Las remesas, que representan una cuarta parte del PIB, continúan siendo un motor clave para la economía hondureña, aunque su sostenibilidad está en riesgo ante posibles políticas migratorias más estrictas del gobierno de Estados Unidos bajo Donald Trump.
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Honduras enfrenta riesgos relacionados con tensiones geopolíticas, proteccionismo económico en países desarrollados, y fluctuaciones en el comercio mundial.
También el acceso limitado al crédito debido a tasas de interés elevadas y las restricciones impuestas por instituciones financieras internacionales podrían desacelerar inversiones.
La vulnerabilidad del país ante fenómenos naturales podría influir negativamente en sectores claves como la agricultura y el turismo.
Aunque el crecimiento proyectado se percibe como favorable, analistas destacan que no es suficiente para reducir la pobreza estructural.
Según Julio César Raudales, Honduras necesitaría un crecimiento sostenido del 6 % al 8 % durante al menos 15 años para lograr un impacto significativo en la reducción de la pobreza, que afecta a más del 60 % de la población.
Para maximizar las oportunidades económicas en 2025, Honduras necesitará abordar tanto los factores externos como internos, diversificando su economía, fortaleciendo políticas sociales y mitigando los riesgos asociados a fenómenos climáticos y tensiones internacionales.