Honduras.- El mensaje de monseñor José Vicente Nácher durante la homilía de Nochebuena en la Basílica de Suyapa subrayó el espíritu central de la Navidad: el amor como única vía para la salvación de la humanidad.
A través de la figura del Niño Jesús, débil y humilde en un pesebre, el arzobispo destacó que la verdadera fortaleza radica en la ternura, la compasión y la capacidad de sonreír, reflejando el amor divino.
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Nácher también hizo un llamado a los hondureños a no vivir encerrados en sus propias realidades, especialmente en esta festividad que invita a la comunión y la esperanza.
Reflexionó que la Navidad no es un hecho simbólico, sino una verdad presente que nos interpela a ser sensibles y abiertos al amor y a la paz, rechazando la indiferencia y la violencia.
En un mundo marcado por conflictos y desigualdades, el arzobispo recordó que la paz no se construye con armas ni con fuerza, sino desde la humildad y el amor genuino.
Invitó a todos a dejarse iluminar por la estrella de Belén, a no temer mostrar su fragilidad y a recuperar la capacidad de soñar con un mundo más justo.
Concluyó su homilía con un mensaje de esperanza y unidad, recordando que Jesús, al hacerse pequeño y pobre, reafirma la confianza de Dios en la humanidad.
Este llamado a la transformación personal y social encapsula el verdadero sentido de la Navidad: amor, reconciliación y la sonrisa como signo del amor divino.