Gritar, gruñir y resoplar: ¿sirven de algo al hacer ejercicio?

Mundo.- Algunas personas no pueden evitar hacer un poco de ruido durante un entrenamiento arduo. Es posible que sirva de algo.

Hace poco fui a escalar en Vedauwoo, un tranquilo parque del sur de Wyoming. A primera hora de la mañana, el desierto estaba en calma con una brisa que se movía con suavidad entre los árboles.

Sin embargo, esa tranquilidad no duró mucho.

Durante aproximadamente una hora gruñí, rugí, maldije y gemí por una ancha grieta que parecía decidida a expulsarme. En un momento, encontré un nuevo ruido, algo a medio camino entre el gruñido, el grito y el llanto.

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Jadeando en la cima, ante la mirada de excursionistas curiosos, me pregunté si mis conmociones vocales eran remotamente útiles. Todos hemos oído a esos tipos —y suelen ser tipos— del gimnasio que emiten sonidos cada vez que levantan una barra. ¿Esos ruidos sirven de algo a la hora de mejorar el rendimiento?

Existe, por supuesto, otra explicación de por qué gruñir puede ser útil: es probable que, sobre todo, sea mental.

“Lo hacemos para producir fuerza. Tenemos que atrapar el aire así para levantar, para empujar”, dijo Sandage.

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